Martes, 07 Junio 2022 10:15

Día del medio ambiente; una perspectiva bíblica

Escrito por

¿Podría la Biblia darnos un punto de vista acerca de la ecología? ¿Dice la Palabra de Dios algo al respecto? Yo creo que sí, aunque hay que aclarar primeramente que, la Biblia no es un libro de ecología o ciencias naturales, no trata de eso; más bien habla de la historia de la redención y cómo Dios se ha revelado al mundo para salvar lo que se había perdido. Nos cuenta cómo es Dios, cómo actúa y cómo ve a este mundo, y es así que podemos tomar algunos principios para aplicarlos a varios temas de la vida, y en este caso, a lo que hoy en día preocupa tanto; el medio ambiente.
En los últimos tiempos, el mundo ha girado su atención a este asunto del cuidado del medio ambiente, el pastor y teólogo John Stott, considera que las tres grandes preocupaciones con respecto a esto son; primero, un crecimiento enorme y acelerado de la población que lleva a lo segundo: el uso excesivo de recursos de todo tipo. Y, por último: el uso incontrolable de la tecnología. Tantos avances en tan poco lapso de tiempo no nos permiten medir bien las posibles consecuencias a futuro que podría acarrearnos.
Entonces, ¿Cuál sería nuestra respuesta a la preocupación del mundo con respecto al medio ambiente? ¿Cuál sería el enfoque bíblico respecto al cuidado de la tierra? La Biblia nos enseña lo siguiente:

  1. La tierra es de Dios.

Génesis 1:1 dice: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra." Y el Salmo 24: 1 dice: "De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo y los que en él habitan." Dios es el dueño de la tierra porque Él es su creador.

  1. Dios es el sustentador del mundo.

Aunque no podemos negar que haya leyes naturales que afectan al universo, éstas no funcionan ni gobiernan de forma autónoma, sino que la Biblia presenta un mundo en el que estas leyes obedecen a Dios. Hebreos 1 habla acerca de Jesús y dice acerca de Él en el versículo 3 “…es quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder”.
Entonces podemos ver claramente que Dios es el dueño de la tierra y no solo eso, sino que también es el que sostiene todo por su poder.

¿Y nosotros? ¿Qué rol cumplimos? ¿Qué nos corresponde hacer acá? Bien, pues Dios nos ha colocado en este mundo para ser administradores de parte suya. Somos mayordomos de la creación de Dios. En el Salmo 115:16 se nos dice: “Los cielos son los cielos de Jehová; y ha dado la tierra a los hijos de los hombres.” Dios creó el mundo y lo ha puesto en nuestras manos. Estos dos principios: Dios es el creador y el hombre es el administrador, lo vemos desde el inicio de la Biblia. Vemos a Dios creando todo y no solo eso, sino que vemos a Dios haciendo funcionar todo con un propósito. El sol, la luna y las estrellas para gobernar el día, la noche y las estaciones, la tierra para producir hierbas que den semilla y fruto y sea habitación de animales de todo tipo. El agua para que haya peces y aves que sobrevuelen el cielo; y, cuando leemos sobre el ser humano en Génesis 1:26-28 encontramos que tiene un diseño: “a su imagen y semejanza” y un propósito: “señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en toda la tierra y en todo animal…Y los bendijo Dios y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y señoread…”.
Dios nos dio un propósito, un trabajo: administrar su creación. Para que alguien pueda administrar, primero debe planificar, y podemos decir que planificar es desarrollar en tiempo y forma la mejor manera para afrontar una necesidad.
Desde una perspectiva cristiana, el modelo para el desarrollo tiene dos objetivos:

  1. La gloria de Dios.
  2. El beneficio del prójimo, no solo el propio. Un buen administrador vela por el cuidado y bienestar de los demás.

Hoy es una realidad, que la desertificación (degradación de la tierra) ha alcanzado dimensiones alarmantes, la deforestación desmedida crece por miles de hectáreas a diario, los desechos (basura, residuos sólidos y líquidos, etc.) no tratados se acumulan por toneladas, todo esto y más afecta negativamente a cientos de miles de personas.
¿Cuál es la raíz de este problema? La Biblia nos dice que el ser humano está en un estado caído, roto y trastornado por el pecado, el orgullo y el egoísmo. El pecado ha traído tragedias en todo ámbito del ser humano, y el medio ambiente no es la excepción. Por eso, Pablo enseñó a los cristianos en Roma que la creación misma fue sometida vanidad, a frustración, y que gime, y que está con dolores de parto (¡qué dolor!) esperando con anhelo la manifestación de los hijos de Dios para que junto con ellos sea redimida y liberada de la esclavitud y corrupción del pecado (Romanos 8:19-23).
“Vanidad”, “esclavitud”, “gemido”, “dolores de parto”, son expresiones fuertes que Pablo eligió para referirse al estado de la tierra, y para que comprendamos las terribles consecuencias que deja la influencia del pecado en la vida y decisiones de las personas, afectando a todo su entorno. Pero en el mismo pasaje Pablo utiliza la palabra “esperanza”; sí, todavía, y a pesar de lo roto y descompuesto de este mundo, hay esperanza. Dios prometió que restaurará todas las cosas y las devolverá a su estado original, libre de la esclavitud del pecado, como en el principio, como cuando Dios vio que todo era bueno en gran manera (Génesis 1:31).
Para concluir, como hijos de Dios no podemos huir de la labor y responsabilidad escrita en la primera hoja de la Biblia, la de ser buenos administradores de su creación, señorear sobre todo lo creado para gloria suya y para el bienestar de los demás, mientras aguardamos aquel día, cuando Dios intervenga definitivamente sobre este mundo caído y traiga redención absoluta y plena.

Puede escuchar esta información también en los idiomas Enlhet y Nivaclé, visitando los siguientes enlaces:

FIDA          FRICC          UTA          AMH Grupo de Cajas Ascim          FTC          IMO          MCC

Ubicación:
Yalve Sanga (Oficina Central)
 
Casilla de Correo:
ASCIM
Filadelfia, 40
9300 Fernheim
Paraguay
 
Contacto:
Tel. 0491 432231
Cel. 0981 484 975
Email: info@ascim.org
Áreas específicas