Experiencias


Heinrich Dyck es el encargado del departamento de recursos humanos. Aquí puede leer las experiencias del mismo vividas durante el año 2014.

“El acercarme a Dios es mi bien” (o “felicidad” según la traducción alemana), dice Salmo 73:28, el versículo lema del año 2014 de los Herrnhuter. Para los hijos de Dios ésto significa que su bien (o felicidad) no depende de las circunstancias externas, sino de su cercanía a Dios. Del dicho al hecho hay un gran trecho en la vida en general, pero especialmente también en el trabajo interétnico. 

Cuando, en el transcurso de un año, hay varias muertes que lamentar en el programa de educación, que ya de por sí no es fácil de manejar, esto es una pérdida que debe ser procesada. Incluso si el personal afectado haya entendido con la mente que la cercanía de Dios no depende de las circunstancias externas, pierde su equilibrio a través de estas experiencias. Y, a lo sumo, uno puede considerarse dichoso en este tipo de situaciones porque como hijo de Dios al menos se puede creer en la cercanía de Dios y encomendarse a Él, aunque no se puede ni entender ni aceptar tales experiencias. Es parecido en situaciones en las que el personal es llevado al borde de la desesperación por la comprensión diferente de la cooperación interétnica, porque está bajo intensa presión. A eso se añaden experiencias de egoísmo, el incumplimiento de acuerdos e irresponsabilidad que garantizan que la felicidad no abunde en la vida cotidiana. Así que fue y sigue siendo importante en general, pero sobre todo como personas que están involucradas en la cooperación interétnica, no depender de experiencias de felicidad y de logros, sino enfrentar los desafíos en el trabajo cotidiano basándose en el bien/la felicidad de que los hijos de Dios están cerca de Dios en todas las circunstancias de la vida. Evidentemente esto no quiere decir que uno no debe alegrarse de todo corazón por todas las buenas relaciones interétnicas que gracias a Dios también existen.

En el año 2014, el comité ejecutivo en consulta con el consejo de administración de la ASCIM ha tratado de crear conciencia de la “Convivencia en el nivel interpersonal” (retiro en febrero) y del “Concepto de cooperación de la ASCIM” (Asamblea Semestral en agosto). En este contexto no debe olvidarse que la vida consiste en relaciones y que la base de toda comunicación constructiva es la solidaridad. La solidaridad en la convivencia interétnica, sin embargo, no se trata de una nivelación o igualdad, sino de la búsqueda de una justicia, en la que se hace justicia a todos los grupos étnicos según las circunstancias de su vida (equidad). También debería recordarse que la reflexión sobre el “Concepto de cooperación de la ASCIM” dejó claro que está lejos de ser completado el proceso de aprendizaje de una “convivencia interétnica armoniosa”. Aún se tendrá que mostrar mucha perseverancia con respecto a la disposición de escucharse mutuamente y de aclarar situaciones, para no dejar que se detenga la “cooperación interétnica”. En este caso a lo mejor es secundaria la forma de cooperación en la que esto sucede. 

Que los mencionados hechos no sólo sean entendidos por el personal de la ASCIM, sino también vividos, fue y sigue siendo un gran desafío. Pues los cursos de orientación tradicionales con el grupo heterogéneo de personal entrante, que se realizan dos veces al año bajo la dirección del asesor de recursos humanos, son importantes, eso sí, pero no pueden conseguir la internalización de los principios de asesoramiento dentro de la ASCIM. Siendo así, sería útil que, además de los eventos de capacitación específicos para y de los individuales programas de asesoramiento, se organicen jornadas de capacitación regionales para todos los programas a la vez que tratarían específicamente de los principios de la ASCIM.